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El alcalde Jaime Nebot destaca cinco proyectos de protección ambiental que marcaron su trabajo

By on 7 mayo, 2019

 Destacan ordenanza de plásticos  y piden rigurosidad en ejecución

Usuarios en parques de la ciudad pidieron ayer que se coloquen nuevas especies para mejorar la calidad del aire, para aplacar la llegada de rayos ultravioleta, el calor.

El alcalde Jaime Nebot destaca cinco proyectos de protección ambiental que marcaron su trabajo en sus 19 años de gestión, el más reciente es la ordenanza para regular la fabricación, comercialización, entrega y uso de plásticos de un solo uso como tarrinas, sorbetes, fundas plásticas tipo camiseta.

El lunes, él recordó que recibió la ciudad con un menos de 2 m² por persona, y que actualmente se superan los 9 m² por persona, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere tener a los centros urbanos. Detalló que el índice verde urbano es de 24,58 m² por habitante, incluyendo unidades de conservación en la ciudad.

Agregó que deja 2.000 espacios verdes, en los que hay parques pequeños que son protegidos por los comités barriales de cada sector y que el Municipio revisa cada dos años su cuidado y les da mantenimiento, según sus daños.

Otro plan que él destacó fue la creación de un estímulo económico a construcciones con techo verde y jardines verticales, y la lucha contra la contaminación del estero Salado mediante la reducción de aguas negras, la limpieza con máquina adecuada, y las sanciones a las empresas que lo contaminaban.

Otro proyecto ecológico, resalta Nebot, es la creación de los premios Latinoamérica Verde, en los que se presentaron 7.712 proyectos provenientes de 900 ciudades de 41 países desde el 2013.

Allí se logró hacer conexiones con organismos internacionales, instituciones académicas, emprendedores ambientales, entre otros, para hacer una sola fuerza de protección ambiental en la región.

Cinco ambientales consultados por este Diario coinciden en que la ordenanza de regulación de uso del plástico fue una conquista ambiental para la ciudad, pero que se debe aplicar rigurosidad por la próxima administración para que se logre el objetivo.

Inés Manzano, abogada y ambientalista, reconoció que se está dejando una estrategia ambiental a futuro, y aunque esta medida llega tarde es necesario convertirla en un plan maestro con trabajo directo, aclaró.

“Ya pasaron los 6 meses para conocer la ordenanza y no se ejecuta en territorio”, dijo.

Xavier Salgado, de la organización Medio Ambiente Sustentable, expresó que esta ordenanza ya se visualiza en los supermercados y locales de comidas, donde se usan sorbetes y fundas ecológicas.

“Se ve un esfuerzo de querer modificar los hábitos de consumo de plástico, se sustituyen por material de bambú, pero se necesita también hacer trabajo de educación ambiental en barrios, con todas las familias, y además de planes completos de reciclaje de forma organizada”, sugirió Salgado.

Entre otras propuestas que sugieren los ambientalistas está mejorar la calidad del aire en zonas de alto tráfico de vehículos, como el centro.

Julián Correa, especialista en gestión ambiental y catedrático, dijo que se debe hacer un mayor control en el crecimiento de la urbe, ya que hay daños ambientales de contaminación irreparables.

Él explicó que una opción es que el centro se vuelva más habitable, para que no haya demanda de nuevos espacios y se extienda la contaminación a zonas que aún permanecen con árboles nativos.

Más reforestación

“Debe haber más árboles en los parques de la ciudad porque los que hay no son suficientes para protegernos de este intenso sol, incluso que en las mismas escuelas que tienen patios muy grandes coloquen árboles, porque los niños se deben sentar en gradas o en el piso y viven con problemas de inflamación puesto que no hay cómo protegerse del clima que cada vez empeora”.

Maribel Mández, ama de casa y usuaria de parques, residente de la Trinitaria, en el sur de la ciudad.

Educación ambiental

“Hay que mejorar en el tema de recolección de basura, sobre todo en zonas aledañas a los esteros. Allí es necesaria la educación ambiental en territorio, explicándoles a todas las familias de la zona el valor de preservar el ecosistema, de que ellos mismos lo cuiden y que eviten que se llene de basura su sector; ese debe ser el eje de trabajo de la nueva alcaldesa: educación”.

Xavier Salgado, director de la organización ecológica Medio Ambiente Sustentable de Guayaquil.

Manejo de árboles

“Necesitamos ordenanzas y la voluntad de la autoridad municipal para que estas se cumplan. Tenemos que tener claro cómo se maneja el arbolado urbano. Qué sembrar, por qué sembrar y cómo sembrar, mantenimiento y uso eficiente de recursos como el agua y fertilizantes. Manejo de bosques y áreas protegidas, necesitamos ordenanza para árboles patrimoniales urgente”.

Andrea Fiallos, fundadora y presidenta de Fundación La Iguana, que hace constante trabajo ambiental.

Conocer biodiversidad

“Se debe tener un mapa de Guayaquil para conocer en qué parte existe mejor calidad del aire, dónde hay mayor biodiversidad. No tenemos idea de cómo está la situación actual, en el momento que lo conozcamos los ciudadanos van a pedir mejorar los problemas ambientales que actualmente existen y afectan. También el reciclaje es importante y hay que hacer un plan maestro”.

Inés Manzano, abogada y especialista en derecho ambiental.

Medir la contaminación

Se necesita de un monitoreo de la calidad del aire, existen zonas como las calles Esmeraldas y Los Ríos y avenidas como la Quito y Machala que, de acuerdo a monitoreos de material sedimentable, presentan concentración de metales fuera de norma, lo que tiene incidencia negativa sobre el ciudadano, debería haber sensores de concentración de contaminantes”.

Juan Carlos Erazo, especialista en Valorización de Residuos y catedrático de la Universidad Espíritu Santo (UEES).

Preservar el estero y fauna

“Frecuento este sector del estero y admiro su belleza, veo que aún existe basura en sus aguas y se debe reforzar la limpieza que se realiza, la plantación de especies como el mangle y otros árboles endémicos; sobre todo, hacer campañas para que la gente adopte esa cultura de cuidado de las especies nativas y del manglar que forma parte de la identidad del guayaquileño, y no la queremos perder”.

Carlos Montiel, morador aledaño al estero Salado y activista comunitario en el sur de la ciudad. 

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