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Reclutas participaron de la práctica de tiro

By on 17 octubre, 2018

Al campo de prácticas de tiro de la 27 Brigada de Artillería Portete llegaron, ayer, a su primer ejercicio de tiro de fusil, las 50 mujeres conscripto acuarteladas en Cuenca, parte del contingente femenino quienes, también por primera vez en la historia, cumplen el servicio militar en las Fuerzas Armadas. Junto a ellas, sus colegas varones, instructores, oficiales, un armero y enfermeros, en previsión de emergencias.

En la línea de fuego, apuntando desde la posición de tendida, hacia los blancos. PSR

Al campo de prácticas de tiro de la 27 Brigada de Artillería Portete llegaron, ayer, a su primer ejercicio de tiro de fusil, las 50 mujeres conscripto acuarteladas en Cuenca, parte del contingente femenino quienes, también por primera vez en la historia, cumplen el servicio militar en las Fuerzas Armadas. Junto a ellas, sus colegas varones, instructores, oficiales, un armero y enfermeros, en previsión de emergencias.

Con nerviosismo y emoción, reclutas, mujeres y varones se enfrentaron al reto de disparar el Fusil Automático Liviano (FAL), de fabricación belga, que por más de 25 años se usó en la institución armada.

En el campo, la mayoría de conscriptos aguardaba en la zona de espera; más adelante, se ubicaron, de a diez, quienes habían de disparar, en la línea de tiro. A 50 metros estaba la línea de blancos, unas siluetas impresas impresas en papel y detrás, el espaldón de tierra que recibe los disparos.

Fueron 35 disparos los efectuados por cada uno, para familiarización y desde las posiciones de pie, de rodillas y tendidos. A la voz de “Cuando listos, fuego”, apuntaron y resonaron las descargas, las municiones cruzaban el espacio, hicieron blanco y se incrustaban en el espaldón de seguridad. A su lado, los instructores daban instrucciones y ánimo.

Concluidos la serie de cinco disparos, cada recluta verificaba los blancos, calificados de 0 a 5. Yoselín Montero acertó tres veces 4 y dos pegó afuera. Luego los agujeros se tapaban con cinta másking. La conscripto Estefanía Pinos, de Malacatos, Loja, dijo que concluir la práctica ha sido un orgullo por conseguir lo que se propuso.

Liliana Encalada, quien nunca había tenido un arma, contó que disparar de rodillas fue mas difícil por el apoyo del codo y tener manos pequeñas, pero con empeño y el apoyo de los instructores, se puede. Todo hasta familizarizarse.

Mateo Baculima reseñó que, en efecto, el temor inicial pasa con los primeros disparos, y tras los de prueba punto acertar al puntaje 5, ya con ánimos de seguir disparando.

detalle

Fueron 281 varones y 50m reclutas mujeres los que participaron de la práctica, jóvenes pertenecientes a la leva del año 1999 segunda llamada, que cumplen el servicio militar voluntario, de un año de duración.

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